AGRESIONES

Acabar con las agresiones a los árbitros en los terrenos de juego no es tan complicado como parece.

PRIMERA PARTE

 

AGRESION

Hace un par de años los agricultores canarios pudieron ver como una plaga destrozaba su cultivo de papas (patatas), a la que llamaban “el bicho”, se comían parte de la papa dejándola llena de “agujeros”, haciendo estragos en la cosecha. Más de la mitad de la producción fue a parar a la basura y algunos agricultores incluso perdieron las semillas recolectadas en años anteriores por culpa de esta polilla.

El arbitraje español se está viendo afectado por una plaga similar al ”bicho”, ataca al estamento más desprotegido del fútbol, el árbitro regional. Éste se encuentra sólo ante este ”bicho” que se cuela en los estadios con apariencia de buena persona, siempre dispuesto/a a colaborar, incluso los hay atrevidos que se incorporan al organigrama de los clubs. Quieren participar, están dispuestos a ayudar, hasta a entrenar a los más jóvenes, aunque no estén preparados para ello. Siempre camuflados, bajo el manto y el discurso de la apariencia, pasan por el radar sin ser descubiertos.

Una vez se encuentran dentro de los clubs, empiezan a ganarse la confianza de los directivos y aficionados que rodean al equipo. Actuando igual que el bicho en la papa destruyendo poco a poco la figura del árbitro, insultándolo, menospreciando su trabajo, animando a otros a que insulten y protesten, creando un aura de negatividad hacia la figura del colegiado, hasta conseguir su propósito: golpear gratuitamente. Son los energúmenos de este deporte.

Por su culpa, muchos árbitros están abandonando su deporte favorito y otros que se querían incorporar se lo piensan mucho antes de dar el paso. La imagen del colectivo está perdiendo fuerza y no se está haciendo nada para acabar con esta plaga.

En los últimos años estos ”bichos” se han convertido en los destructores de los valores del deporte. Los energúmenos se están reproduciendo a un ritmo altísimo por las gradas, sólo hay que acercarse a ver un encuentro de fútbol base, y los podremos reconocer  porque les encanta llamar la atención, chillar a los jugadores, e incluso insultar delante de su hijo. Nadie les impide actuar así, incluso hay algún aficionado o compañero que le ríe las gracias. Suelen actuar en el deporte base donde hay menos control y sus víctimas tienen menos protección.

Ante estos hechos el árbitro se encuentra solo y desprotegido. Cuando se produce la agresión el colegiado está en la obligación de denunciar al energúmeno, pero poco más puede hacer. Así sólo acabaremos con una polilla y no con la plaga. Si queremos terminar de una vez con las agresiones de los colegiados, hay que tomar medidas serias y contundentes, desinfectar bien desde la raíz a la punta, finiquitar de una vez esta plaga que aprovecha la desprotección del árbitro para actuar…..

Fuente: libro, “La Otra Cara del Arbitraje”


Últimos ejemplares, no te quedes sin el tuyo.
Pedidos: elsilbato.perezlima@gmail.com

 

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Acerca de perezlima

Ex árbitro de Primera División Comentarista deportivo Escritor y conferenciante

Publicado el febrero 22, PM en Actualidad, Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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